por Ricardo Dominguez en 13 septiembre, 2019
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Si estás leyendo esto significa que la idea de hacer un safari ha pasado por tu mente en algún momento de tu vida. Probablemente, no hace mucho de eso. Tienes muchas preguntas y es normal: un viaje así es distinto a cualquier otro que hayas hecho.

Por eso hoy he decidido contarte, desde mi experiencia personal, cómo son 24 horas de safari. Te voy a hablar de lo que yo he vivido, aunque cada safari, cada reserva nacional y cada país es distinto. No hay dos días de safari iguales, y esta frase no es mía, sino de uno de los guías de Silvan que, a diario, sale a explorar la sabana.

Uno de tus compañeros de aventura durante las próximas 24 horas.

Uno de tus compañeros de aventura durante las próximas 24 horas.

24 horas de safari en el Parque Kruger

[Recuerda que las horas son indicativas y dependerán del país que visites y la época del año en la que lo hagas. Esta experiencia en particular está basada en los días que pasé en Silvan Safari, en Sabi Sand]

5:30 – Suena el despertador

Las primeras y las últimas horas del día son las mejores para vivir un safari. Aunque esto no siempre es posible (especialmente si vas a una reserva nacional, en vez de privada), nosotros siempre lo recomendamos. Al salir de tu habitación o tienda, verás que la oscuridad lo envuelve todo, pero no te preocupes: alguien está esperándote para que no corras ningún riesgo.

6:00 – Arrancan los motores

Tras un breve desayuno ─una taza de café para despertar y entrar en calor─ es hora de subirse al vehículo de safari. El frío de la sabana golpea, por lo que es una buena ideal hacerte con alguna manta y abrigo. El día comenzará a clarear poco a poco y esta es tu oportunidad de ver a los depredadores ─leones, leopardos─ volver con sus manadas tras una noche que, probablemente, haya sido de cacería.

6:45 – Disfrutando del amanecer

El ranger te propondrá una parada para reponer fuerzas, comer algo y disfrutar del amanecer en algún lugar especial de la sabana ─con suerte, junto a algún tramo de río donde las luces del cielo se reflejarán─. Es tiempo para estirar las piernas, comentar los primeros avistamientos del día y oler una nueva jornada en África.

8:00 – Vuelta al campamento

Son solo las 8 de la mañana y probablemente ya te has cruzado con leones, hienas, elefantes y varias manadas de antílopes e impalas. Es hora de reponer fuerzas y en el campamento te espera un auténtico desayuno africano. Huevos, bacon, pan, frutas, yogurt y un largo etcétera que harán que tu día luzca mucho mejor.

¿Se te ocurre una mejor forma de empezar el día?

¿Se te ocurre una mejor forma de «empezar» el día?

10:00 – Disfrutando del dolce far niente

Con las horas de más calor del día acercándose, lo que hagas ahora depende de ti. Puedes relajarte en tu terraza con un buen libro, pasear por el campamento y sus alrededores, darte un chapuzón en la piscina, visitar el spa del complejo (si lo tiene) o hacer alguna de las actividades complementarias que este tipo de alojamiento suelen ofrecer.

12:30 – Hora de comer

Llega el momento de llenar el estómago de nuevo . Los complejos de lujo en la sabana ─especialmente en reservas privadas como Sabi Sand─ ofrecen comidas que son auténticas delicias, con una gran selección de productos y una exquisita elaboración. Vas a pasar varios días aquí ─probablemente─, así que aprovecha para explorar las distintas opciones que ofrecen. 

16:00 – El 4×4 está esperando

Con el estómago lleno y tras un descanso para asentar la comida, es hora de volver a la aventura. Verás que las temperaturas ahora son mucho más agradables que por la mañana, aunque no olvides coger algo de abrigo: cuando vuelvas, habrá oscurecido. Recorrerás varios kilómetros para intentar avistar a los «Cinco grandes» (si están en esa reserva) y muchos más animales.

Tu vehículo de safari te está esperando.

Tu vehículo de safari te está esperando.

18:30 – Un gin tonic para ver el atardecer

Cae el sol en África y con él comienzas las horas más frenéticas de vida salvaje. Pero antes de eso, tendrás la oportunidad de parar por unos minutos y disfrutar de un pequeño aperitivo con bebidas para ver el atardecer. Sin duda, uno de los momentos más mágicos que se producen a lo largo del día.

19:30 – La noche ha caído sobre la sabana

Enfilas el camino de vuelta al campamento después de haber visto a los leones arrancar su jornada, de descubrir los pequeños animales que abren sus ojos en las copas de los árboles y de haberlo aprendido todo sobre las estrellas y constelaciones que cubren el cielo. Estás impresionado por todo lo que tus guías saben sobre la vida salvaje y tienes la certeza de que serían capaces de responder a cualquier pregunta que tengas.

20:00 – Cenar bajo las estrellas

Con suerte tienes una noche despejada y puedes disfrutar de una cena de primer nivel bajo un manto de estrellas. No seas tímido con el vino ─el sudafricano tiene fama mundial─ y saborea cada trozo de comida.

22:00 – Beber junto al fuego

A pesar del madrugón de por la mañana, nadie quiere irse a dormir pronto mientras está de safari. El boma estará a pleno rendimiento y, al calor de su fuego, podrás disfrutar de varias bebidas ─alcoholicas o no, eso depende de ti─ e historias con tus compañeros de aventura.

La hora de irse a la cama también la pones tú: al día siguiente te espera un safari que no será igual.

Acabar el día al calor del fuego de África.

Acabar el día al calor del fuego de África.

¿Quieres vivir tus propias 24 horas de safari?

Por mucho que te cuente, nada puede compararse con la experiencia de estar allí y ver los animales con tus propios ojos, sentir el amanecer en tus propias carnes y devorar la cena con tu propio apetito. Contacta aquí con nosotros y deja que te ayudemos a preparar tu aventura en África.