por Diana
en 21 junio, 2017
5 min(s) de lectura

Para todo primerizo de safari es crucial entender la diferencia entre la experiencia a esperar en un parque o reserva nacional —como el Parque Nacional Kruger en Sudáfrica o la Reserva Nacional Masái Mara en Kenia— y aquella ofrecida por una concesión o reserva privada, las cuales suelen encontrarse justo al lado de las fronteras oficiales de un parque o reserva nacional —como sucede con la Reserva de Animales Sabi Sand junto al Kruger—.

Lee nuestro blog sobre un día de safari en Sabi Sand aquí.

Si bien es cierto que, gracias a la ausencia de cercos entre estos dos tipos de destinos, es probable encontrar una variedad y cantidad similar de animales en ambos, la experiencia de safari no depende tanto de lo que ves, sino de cómo lo ves.

Parques y reservas nacionales

Entrada Malelane del parque Kruger

Una de las entradas al área pública del Parque Nacional Kruger

Los parques y reservas nacionales son administrados por los gobiernos de sus respectivos países, quienes son responsables de dar mantenimiento a los caminos, controlar la caza furtiva y patrullar estas áreas naturales. Aquí, típicamente, el número de visitantes no está restringido y, por lo tanto, la experiencia de safari está disponible para todos.

Los safaris, sin embargo, si están restringidos a la red de caminos delimitada, así como a los horarios de apertura del parque o reserva —normalmente del amanecer al atardecer—, lo que significa que no se permiten safaris nocturnos.

Durante un safari en estas áreas nacionales seguramente verás otros vehículos, ya sea que te encuentres manejando por tu cuenta o seas parte de uno de los tours disponibles. Es probable que incluso tengas que lidiar con caminos congestionados, mientras varios vehículos se amontonan ansiosos de tener su propia vista de sea cual sea el animal que causó el embotellamiento, tan solo para ser apresurado por los que vienen detrás cuando por fin llegue tu turno.

Varios vehículos de safari se amontonan en el Parque Nacional Serengueti

Una escena típica en el Parque Nacional Serengueti / Imagen de David Berkowitz

De hecho, en destinos populares como el Masái Mara, si tu visita coincide con la temporada alta de la Gran Migración y te diriges al río Mara para presenciar el cruce de ñus, podrías encontrarte compartiendo esta experiencia única en la vida con hasta otros cincuenta vehículos.

 

Reservas y concesiones privadas

Las reservas y concesiones privadas, en cambio, ofrecen una experiencia de safari mucho más exclusiva que te permite disfrutar de la naturaleza africana lejos de las multitudes de las áreas públicas.

Únicamente los vehículos pertenecientes a los lodges y campamentos situados en la reserva o concesión tienen permitido transitar en la propiedad. Así mismo, muchas de estas tienen reglas limitando el número de vehículos a dos o tres por avistamiento. Además de brindarte un asiento de primera fila y todo el tiempo de desees por avistamiento, estas reglas ayudan a evitar que los animales se estresen y se marchen prematuramente.

Safari en la Reserva Privada de Animales MalaMala

Las reservas y concensiones privadas limitan el número de vehículos por avistamiento

Como regla general, los guías de safaris de los lodges en estas áreas son los mejores, con un gran conocimiento de cómo brindar a los huéspedes la mejor experiencia de safari posible.

El equipo de guías y rastreadores de Ulusaba

Las reservas privadas cuentan con equipos de guías expertos / Imagen de Ulusaba Safari Lodge

También, ya que se encuentran a las afueras de los parques nacionales y reservas, las restricciones que gobiernan las áreas públicas no son aplicables aquí; los guías pueden salirse de los caminos para seguirle la pista a los animales y los safaris por la noche en busca de especies nocturnas o depredadores al acecho son una electrizante posibilidad. ¿Otra gran ventaja? Los safaris a pie casi siempre están permitidos.

Safari a pie en la Reserva Privada de Animales MalaMala

Los destinos privados de safari ofrecen safaris a pie

Además de una variedad de experiencias de safari, estas reservas y concesiones privadas ofrecen lujosa acomodación y los más altos estándares de servicio. Igual de excepcional es la gastronomía y todas las comidas están incluidas en la tarifa por noche.

Una de las suites Een Lion Sands Narina Lodge

El estándar del alojamiento en una reserva privada / Imagen de Lions Sands

El único inconveniente: el precio es significativamente mayor a alojarse en un parque o reserva nacional. No obstante, este monto —que suele incluir comidas, bebidas nacionales, safaris en vehículo y caminatas guiadas— varía considerablemente de lodge a lodge e incluso por temporada, por lo que siempre es posible encontrar una opción más económica. ¿No nos crees? Solicita una cotización sin obligación alguna y déjanos sorprenderte.

Como con la mayoría de las cosas en la vida, en un safari uno obtiene lo que paga. Para muchos, un viaje de safari es una oportunidad que se da una vez en la vida y el resultado de meses, sino años, de ahorrar. ¿Vale la pena comprometer este sueño por querer economizar? Después de todo, las memorias que te llevas de un buen safari simplemente no tienen precio.

Si necesitas una recapitulación o tienes poco tiempo para leer, este video resume en menos de noventa segundos por qué un safari en una reserva privada es tu mejor opción. No olvides activar los subtítulos en español.