por Ricardo Dominguez en 27 septiembre, 2018
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En lo alto de la copa de un árbol se atisba un ligero movimiento. Fijando bien la vista puedes adivinar que es un leopardo, aunque te preguntas cómo ha llegado ahí y cómo es posible que no hubieras notado su presencia hasta entonces. El animal se acerca lentamente a una de las ramas y fija su vista en su víctima: un joven antílope que se ha alejado de la manada.

El predador solo tendrá una oportunidad; tiene que ser preciso y letal. Su potente salto le sitúa sobre su presa, a la cual mata tras un certero mordisco en la yugular. Una vez abatida, el leopardo toma su camino de vuelta al árbol, alejándose de posibles hienas dispuestas a robarle su almuerzo.

Como podrás imaginar, el leopardo africano es el protagonista de nuesto nuevo capítulo de “Enamórate de”. Un depredador ágil, inteligente y solitario, miembro de los famosos “Cinco grandes” ─junto al león, el elefante, el rinoceronte y el búfalo─ que habita en la mayor parte del África subsahariana.

La elegancia hecha animal

La elegancia hecha animal

Un animal solitario

Al contrario que la mayoría de especies animales, los leopardos son animales solitarios. Suelen aislarse de los otros, marcando su territorio con orina o dejando la huella de sus garras en los troncos de los árboles. Solo durante las épocas de apareamiento ─las cuales pueden darse en cualquier época del año─ y cría es posible ver a leopardos interactuar.

Estas crías permanecen con sus madres alrededor de dos años, hasta que son lo suficientemente fuertes como para sobrevivir por sí mismas. En estos primeros años, suele ser comun que mueran ante los ataques de leones, hienas y serpientes. A partir de los 20 meses, los jóvenes son capaces de cazar por su cuenta y se emanzipan totalmente de su madre, haciéndose con su propio territorio.

Un solitario leopardo escondido entre los árboles

Un solitario leopardo escondido entre los árboles

El depredador que se anda por las ramas

Si durante tu aventura de safari te encuentras con un leopardo, lo más probable es que lo veas descansando entre las ramas de un árbol. Su increible agilidad y su composición física les hace capaces de trepar hasta lo más alto del tronco, protegiéndose así de los ataques de otros predadores.

Precisamente esta habilidad de andar por las ramas es una de las claves en su supervivencia diaria. Tras abatir a una presa, el leopardo suele cargar con ella hasta un árbol cercano y comenzar su festín en él, evitando así que hienas o leones le roben su preciada pieza.

Las ramas, hábitat natural del leopardo

Las ramas, hábitat natural del leopardo. Crédito de foto: Fabrizio Bignotti

Cazadores excepcionales

Físico envidiable, velocidades de más de 60 kilómetros por hora, gran capacidad de salto, pelaje ideal para camuflarse en la sabana, excelente vista y fino oído. Estas son solo algunas de las cualidades que convierten al leopardo en un cazador letal, arrebatándole las presas a animales más grandes ─como los leones─ o mejor organizados ─como las hienas─.

Este animal hace uso de su sigilo para espiar a su presa, tanto desde tierra como escondido entre las copas de los árboles. Una vez ha fijado a su víctima, su potencia física ─puede saltar hasta seis metros en horizontal─ y su velocidad le harán hacerse con su presa en pocos segundos. Tras abatirla, acabará con ella tras varios mordiscos en el cuello.

Sus presas favoritas son impalas, monos y antílopes, aunque su dieta es variada y puede alimentarse prácticamente de cualquier animal, incluyendo anfibios y reptiles.

Tras cazar a su presa, el leopardo se la lleva a su terreno

Tras cazar a su presa, el leopardo se la lleva a su terreno. Crédito de foto : Garance Chassaing

Sus manchas, marca de identidad

Unas de las características más visibles de los leopardos son sus manchas, llamadas rosetas. Este es un rasgo común a todas las especies de la familia de las panteras, incluso las negras ─aunque en este caso, no pueden verse a primera vista─. Estas manchas son la marca de identidad de cada individuo y totalmente únicas. Dependiendo de la especie, estas varían en color y tamaño.

La piel del leopardo se camufla con el entorno de la sabana.

La piel del leopardo se camufla con el entorno de la sabana., Crédito de foto: Heste de Beer

Dónde encontrar al leopardo

El leopardo es uno de los grandes félidos más adaptables, cualidad que le permite vivir en una gran diversidad de habitats. Bosques, selvas, sabanas, lugares rocosos e incluso desiertos han servido de hogar al leopardo a lo largo de los años. A pesar de distribuirse por todo el África subsahariana, sus costumbres nocturnas y su elusividad hacen que no sea fáciles verlos durante los safaris.

La Reserva Sabi Sands, adyacente al Parque Nacional Kruger, destaca por su ingente población de leopardos. El delta del OkavangoBotsuana─, el Masái MaraKenia─ y el Parque Nacional Luangwa SurZambia─ son también grandes zonas para avistar a esta elegante especie.

Siempre elusivo ante los ojos humanos

Siempre elusivo ante los ojos humanos. Crédito de foto: Sergio Diez

Curiosidades

  • Aunque a menudo leopardo y guepardo son confundidos, se trata de dos animales totalmente distintos. Te lo explicamos en este post
  • Esta especie apenas necesita agua, ya que absorbe la mayor parte del líquido de sus presas cuando se las comen
  • El fino oído del leopardo le hace capaz de detectar incluso las vibraciones de otros animales, siendo clave para su método de caza
  • El leopardo está en constante conflicto con otras especies de depredadores, especialmente los leones y las hienas
Leopardo descendiendo de su guarida

Leopardo descendiendo de su guarida. Crédito de foto: Giuliano Nese