por Ricardo Dominguez en 29 octubre, 2019
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Lo prometido es deuda. Si hace unos días os presentábamos nuestro último gran descubrimiento ─Delaire Graff, puedes ver aquí nuestra review─, hoy queremos contarte cómo fue pasar un día allí: desde lo que puedes ver a lo que puedes hacer durante tus días en este particular paraíso.

¿Te vienes conmigo?

Como ya te dije, Delaire Graff se alza en las afueras de Stellenbosch y cuenta con unas vistas espectaculares, llegando a ver a lo lejos la imponente Table Mountain.

Nuestro día comienza con un completo desayuno. Habitualmente se sirve en el restaurante del complejo, pero queríamos exprimir al máximo nuestras vistas. Empiezo con un zumo de naranja e intento probar un poco de todo ─croisssants, quesos, fruta y embutido─ antes de pedir el plato principal: huevos esclafados sobre tostadas en su justo punto con tomate y rúcula.

Detrás de nosotros, el sol va saliendo y se iluminan los viñedos del Cabo, esos que nos acompañarán a lo largo del día.

Early morning view over the pool at Delaire Graff

Empieza el día en Delaire Graff. Crédito de foto: Tania de Kock. 

Cinco estrellas en cada detalle

Para arrancar el día con calma, seguimos ese dicho de Ciudad del Cabo que reza «estómago lleno, ojos cerrados«. Nos dirigimos al spa y, en mi caso, disfruto de un masaje de cuerpo completo. Antes de que la masajista toque alguno de mis músculos, ya sé que va a merecer la pena. Me relajo con los aceites aromáticos, la música ambiental y el sonido de la naturaleza que, desde fuera, penetra por las ventanas.

Pierdo la noción del tiempo y, al terminar, no sé muy bien en qué hora me encuentro. Damos un paseo por los jardines de Delaire Graff y, con calma ─este es un lugar para disfrutar sin prisas─ nos dirijimos hacia el restaurante. Allí nos espera Simba, nuestro sumiller, que nos aconseja probar los vinos blancos de la región.

Como cualquiera que ha vivido el tiempo suficiente aquí, tengo mis preferencias, así que apuesto por un Chardonnay que casa a la perfección con el día de primavera que tenemos. Para acompañarlo, nos decidimos por una fuente de quesos.

Part of breakfast at Delaire Graff served at the Superior Lodge

¿Desayunamos? Crédito de foto: Tania de Kock.

Vuelta a la habitación

Aunque habitación no es, quizás, la palabra más adecuada. Sus grandes espacios y sus ventanales te hacen sentir en un lugar nuevo. Aquí no quieres sentirte como en casa, sino en una versión mejorada. Nado en la piscina para despejarme y nos preparamos para la puesta de sol, todo un acontecimiento en esta parte del mundo.

Nos dirigimos al restaurante Indochine, que, tras una copa al atardecer, nos presenta su menú. Seis platos de los que ya habíamos oído hablar y que le han convertido en uno de los mejores de esta región. Del primero al último, se confirman los rumores: la calidad es de primer nivel.

Dish at Indochine restaurant, Delaire Graff Estate

Cenas que no decepcionan. Crédito de foto: Delaire Graff.

Expectativas cumplidas

Aquí diría un sí y un no. Sí, porque el día ha estado totalmente a la altura: desde las habitaciones hasta la comida, pasando por el spa y el ambiente que aquí se respira. Y no, porque siento que una noche no es suficiente para disfrutar de todo lo que Delaire Graff tiene para ofrecer.

Creo que lo ideal son entre dos y tres noches: tiempo suficiente para relajarse y, a la vez, explorar los viñedos y los alrededores de Stellenbosch. Si estás de acuerdo, puedes reservar tus noches con nosotros en este enlace.

Frische Austern mit Champagner im Delaire Graff Restaurant