por Iris Santa Ana en 17 octubre, 2017
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Guepardos, hienas, hipopótamos, los “Cinco Grandes”, todo lo que se ve en un safari es realmente impresionante, pero de toda la diversidad que África tiene, fueron los perros salvajes africanos los que robaron nuestro corazón.

El perro salvaje africano también es conocido como licaón, lobo pintado o perro cazador de El Cabo. Estos mamíferos carnívoros viven en manadas y son parientes lejanos de los lobos y de los perros domésticos. Los licaones usualmente se encuentran en el África subsahariana; las mayores poblaciones están al sur de África en Botsuana, Zimbabue, Namibia y Sudáfrica.

Aquí te dejamos cinco razones (de las miles que hay) para que te enamores de los perros salvajes africanos y los anotes en tu lista de animales por ver en tu próximo safari.

1. Son un gran ejemplo en el reino animal de la pareja ideal

Los perros salvajes africanos viven en manadas usualmente dominadas por una pareja monógama que es líder o alfa. Este par perfecto ve por el bien de toda la manada, lidera la cacería y provee comida a los cachorros, a los viejos y a los heridos. Es la única pareja de la manada que se reproducirá. La hembra alfa puede llegar a tener 2 y hasta 20 cachorros.

Nuestra pareja favorita: un par de perros salvajes africanos

2. Paternidad impresionante: son los mejores papás

Toda la manada se une para cuidar y alimentar a los cachorritos, incluso darían su vida por ellos. Cuando salen a cazar hay un licaón cuidador que se queda con los cachorros porque los alfa deben de liderar la caza.  Los perros salvajes africanos tienen fuertes instintos paternales. Incluso ha habido casos en los que una hembra adopta y cuida a cachorros de otra manada y hasta de otra especie; por ejemplo, los cachorros del chacal de espalda negra que es otra especie de cánido. Sin importar si son o no padres biológicos, los perros salvajes africanos enseñan hermosas lecciones de paternidad, cuidado y sacrificio.

Los cachorros esperando el regreso de la manada

Comen a su presa en cuestión de minutos, antes de que lleguen otros depredadores

Después de comer regresan y devuelven la comida para alimentar a los cachorros, los heridos y ancianos

3. Tienen un nivel de organización y trabajo en equipo impresionante

Las manadas de perros salvajes africanos suelen ser grandes; pueden llegar a tener hasta 27 perros. Estas familias son muy organizadas y se entienden entre ellos debido a que su supervivencia depende del éxito que tengan al cazar juntos.

Son animales leales que se cuidan entre sí. Hasta su forma de cazar revela su asombrosa conexión, pues tienen estrategias precisas según su presa y el lugar de la cacería. Cuando hay grandes extensiones de terreno utilizan los relevos para perseguir a su presa sin cansarse ni rezagarse.

Otra estrategia consiste en hacer una formación para acorralar a la presa, de modo que cada perro tiene su espacio que debe cuidar para que la presa no escape. La formación se va cerrando hasta impedir la escapatoria.

Formación cerrada que impide que la presa escape

Imagen de Jamala Madikwe

4. Son completamente adorables

A pesar de que son excelentes depredadores cuya mordida es una de las más letales entre los carnívoros, hay que aceptar que son adorables. Los licaones nos pueden resultar encantadores por su parecido a los perros domésticos, los cuales son sus parientes lejanos.

Una de sus características físicas más notorias son sus orejas negras,  grandes y redondas, como las de Mickey Mouse, que utilizan aproximadamente 19 músculos para moverse como antenas, percibir presas y posibles amenazas.  El patrón de manchas blancas, marrones y negras de su pelaje es único e irrepetible para cada perro salvaje. Finalmente, uno de sus atributos más reconocibles y bonitos son sus colas esponjosas cuyo extremo siempre es blanco. Esto los hace fáciles de identificar entre otros animales.

5. Están en peligro de extinción

Bien dicen que “uno no valora lo que tiene hasta que lo pierde”. No esperemos hasta que no nos queden más perros salvajes africanos para comenzar a valorar su belleza y encanto. Los perros salvajes africanos llevan décadas sufriendo los estragos del maltrato humano que los mata para que no se acerquen al ganado. El licaón también es víctima de trampas destinadas para otros animales y lo más lamentable es que al caer un licaón en una trampa, es muy probable que los demás también caigan porque la lealtad impide que se abandonen. La situación del perro salvaje africano es crítica; solamente quedan alrededor de 6,000 en el mundo.

Monitoreo de perros salvajes en un esfuerzo de conservación

Organizaciones, como Wildlife Act, ayudan a la preservación del perro salvaje africano a través del monitoreo de estos magníficos animales y de la educación en las comunidades.

Imagen de Wildlife Act

Sin duda tenemos mucho que aprender de los perros salvajes africanos: bondad, paternidad, liderazgo, lealtad, responsabilidad y trabajo en equipo. Y aunque estos valores parezcan de uso exclusivo para humanos, los licaones nos enseñan y nos motivan, con sus acciones, a ser mejores personas con nuestra especie, con las otras y con nuestro medio ambiente.

¿Ya te sientes perdídamente enamorado de estos maravillosos perritos? Si quieres verlos en todo el esplendor de su hábitat natural ponte en contacto con nosotros y conoce a ésta y muchas más especies.