por Ricardo Dominguez en 12 julio, 2018
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Un 18 de julio de hace 100 años ─1918─, Nelson Rolihlahla Mandela nacía en Mvezo, un pequeño poblado situado en la actual Sudáfrica. Tras una infancia que él mismo define como “marcada por la costumbre y el ritual” y una juventud radicalizada en contra del régimen racista del Apartheid, Madiba se convirtió en todo un símbolo por la igualdad y la liberación de Sudáfrica.

Sufrió 27 años de prisión, humillaciones y vejaciones hasta su liberación, en 1993. Un año después, en 1994, era elegido presidente: el primero de raza negra en la historia de Sudáfrica. Desde el gobierno, Mandela llevó a cabo una transición ejemplar, perdonando a aquellos que habían apoyado al Apartheid y llevando a Sudáfrica a un nuevo nivel.

Su muerte, a los 95 años, fue todo un acontecimiento y personalidades de todo el mundo acudieron a darle el último adiós a su Qunu natal. Viajar a Sudáfrica es viajar al país que el Premio Nobel ayudó a reconstruir. Para celebrar el centenario del nacimiento de esta figura histórica, hoy te enseñamos 10 lugares icónicos para conocer mejor a Madiba.

Mandela House (Soweto)

El Museo Nacional Nelson Mandela (conocido también como “Mandela House“) está ubicado en Soweto, un suburbio cercano a Johannesburgo construido durante los tiempos del Apartheid para alojar a la población negra. Esta área urbana fue especialmente activa en las protestas contra el régimen racista sudafricano, siendo tristemente conocida por la “masacre de Soweto”: ese día, el gobierno ametralló a los estudiantes que se manifestaban en contra de una ley sobre el idioma, matando a 566 jóvenes.

El propio Mandela vivió en esta localización entre 1946 y 1962. Tras salir de prisión, Madiba visitó de nuevo aquella casa y vivió en ella durante 11 días, antes de trasladarse a su nueva residencia. En 1997 decidió donar la propiedad para que fuera utilizada como museo y símbolo de Soweto.

En él podrás encontrar objetos personales del ex presidente y su familia, mientras que en sus muros todavía es posible ver los orificios provocados por los disparos del gobierno durante la época del Apartheid.

La casa de Nelson Mandela en Soweto

La casa de Nelson Mandela en Soweto. Crédito de foto: A. Bailey

Museo del Apartheid (Johannesburgo)

El Museo del Apartheid es quizás una de las mejores formas de comprender el régimen racista que dominó Sudáfrica desde la primera ley de segregación racial, en 1913, hasta la caída de esta forma de gobierno en 1993. El propio Mandela ordenó construir el museo con el objetivo de crear una memoria histórica nacional y revivir esta época del país.

Éste no es un museo al uso: su entrada está dividida entre blancos y negros ─como muchos de los edificios oficiales durante el Apartheid─ y las salas juegan con la luz, dejando más oscuras aquellas habitaciones dedicadas a los años de mayor intensidad racista y aumentando la luz al ritmo que la transición hacia la democracia se hacía un hecho.

La visita requiere tiempo y puede ser dura a nivel emocional, pero es esencial para conocer el pasado ─no tan remoto─ del país y entender la figura de Nelson Mandela dentro del proceso.

Entrada al Museo del Apartheid

Entrada al Museo del Apartheid. Crédito de foto: Annette Kurylo

Edificios de la Unión (Pretoria)

10 de mayo de 1994. Nelson Mandela toma posesión de su cargo en los Edificios de la Unión, convirtiéndose en el primer presidente negro de Sudáfrica. Desde aquí, sede oficial del gobierno de Sudáfrica, Madiba dirigiría al país hasta 1999, practicando una transición ejemplar y consiguiendo unir a un país al borde del colapso tras el Apartheid.

En ese mismo edificio, 30 años antes, se había decidido que Mandela pasaría el resto de sus días en la cárcel. Con el perdón como bandera, decidió gobernar desde el mismo lugar desde el que lo habían hecho sus antecesores. No solo eso: Mandela ordenó dejar las estatuas de los padres del Apartheid que adornaban los jardines del complejo ya que, en sus propias palabras, “un país que no recuerda su historia está destinado a repetirla”.

Edificios de la Unión, en Pretoria

Edificios de la Unión, en Pretoria. Crédito de foto: Paul Saad

Freedom Park (Pretoria)

Uno de los mayores retos de Mandela cuando llegó al poder era reconciliar a blancos y negros: los primeros temían que los segundos, mayoritarios y con un presidente “de los suyos”, quisieran venganza. Pero Madiba se presentó sin rencor y, a pesar de haber sufrido los abusos del Apartheid y haber pasado casi 30 años en prisión, solo quería que cada ciudadano del país tuviera los mismos derechos.

El símbolo de ello fue Freedom Park (el Parque de la Libertad en español), un espacio para la memoria de toda la historia de Sudáfrica, desde siglos atrás hasta el propio Apartheid. Merece la pena pasear por él y ver las listas de nombres de sudafricanos que se dejaron su vida en las guerras civiles del país, las guerras mundiales y durante el Apartheid.

La llama eterna que brilla en Freedom Park

La llama eterna que brilla en Freedom Park. Crédito de foto: Shosholoza

Ellis Park (Johannesburgo)

Como quedó perfectamente grabado en la película Invictus, el Mundial de Rugby de 1995 se celebró en Sudáfrica. Mandela llevaba un año en el cargo de presidente y era la oportunidad de mostrarle al mundo los avances del país y la unión de sus ciudadanos. Nelson Mandela, gran impulsor del torneo, apareció en la final con una camiseta y una gorra de apoyo a los Springboks, la selección nacional. Su presencia e inspiración fue clave para que Sudáfrica se llevara el triunfo en el campeonato.

Su nombre en la actualidad es Emirates Airline Park, tiene capacidad para más de 60.000 personas y acoge los partidos de los Highveld Lions de rugby. Además, ha sido utilizado para otros eventos tanto deportivos ─Copa Confederaciones 2009, Mundial 2010─ como musicales.

En su museo podrás encontrar una gran colección de objetos relacionados con el rugby, tanto para ver como para comprar. El estadio también ofrece tours para que puedas conocer todos sus secretos de primera mano.

Vista aérea de Ellis Park

Vista aérea de Ellis Park. Crédito de foto: Gauteng Tourism Authority

Robben Island

Durante 18 años, Nelson Mandela estuvo confinado en esta isla de apenas 500 hectáreas junto a muchos otros prisioneros políticos. Allí los carcelarios intentaron doblegar a Madiba: tenía prohibido leer periódicos, solo podía recibir una visita y una carta cada seis meses y, durante su tiempo allí, sufrió de varias vejaciones y castigos.

A pesar de todo ello, Mandela no se dio por rendido. Pasó de ser un hombre seducido por las guerrillas a confiar en el camino de la paz, estudió, escribió parte de sus memorias y comenzó a ser conocido a nivel internacional. Durante su tiempo en Robben Island hubo varias campañas buscando su liberación, aunque sin éxito. En abril de 1982 sería trasladado a la prisión de Pollsmoor y, más tarde, a la prisión Victor Vorster, la última que vio a Mandela entre rejas.

En la actualidad Robben Island ya no actúa como prisión: fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1999 y se ha convertido en uno de los destinos turísticos más populares de Ciudad del Cabo. Es posible llegar a través de un ferry y entre sus muros descubrirás como vivieron Mandela y otros presos durante su encarcelamiento.

Robben Island, la prisión que tuvo a Mandela encerrado 17 años

Robben Island, la prisión que tuvo a Mandela encerrado 17 años. Crédito de foto: South African Tourism

Antigua sede del ayuntamiento de Ciudad del Cabo

He luchado contra la dominación blanca y he luchado contra la dominación negra. He buscado el ideal de una sociedad democrática y libre en la que todas las personas vivan juntas en armonía y con igualdad de oportunidades. Es un ideal que espero vivir y lograr. Pero si es necesario, es un ideal por el cual estoy preparado para morir. Nelson Mandela, 1990

El que fuera el ayuntamiento de Ciudad del Cabo ─actualmente actúa como Biblioteca Municipal─ recibió en 1990 a un Nelson Mandela que, tras pasar 27 años en prisión, era considerado un auténtico héroe. En el icónico balcón capense, ante miles de seguidores, pronunció un discurso para la historia que marcaría sus futuras políticas como presidente de la nación.

A día de hoy, el edificio es uno de los más emblemáticos de la ciudad y, dependiendo de los eventos que se celebren en él, es posible visitar su interior.

Nelson Mandela en su primer discurso tras ser excarcelado

Nelson Mandela en su primer discurso tras ser excarcelado. Crédito de foto: Dudley Brooks

La aldea de Qunu (Provincia del cabo este)

Es aquí donde Mandela recuerda su infancia, sus días más felices… y donde descansan sus restos mortales. Esta pequeña población, ubicada en un área rural en la provincia del cabo este, recibió a miles de periodistas y personalidades de todo el mundo cuando se celebró el entierro de Madiba.

El ex presidente siempre se mantuvo cercano a sus orígenes y, tras su liberación, pasó tiempo allí y conoció a la mayoría de vecinos del poblado. En la actualidad no se puede visitar su casa, pero sí una réplica que se construyó más tarde, así como el lugar donde está enterrado.

Imágen del funeral de Nelson Mandela en Qunu

Imagen del funeral de Nelson Mandela en Qunu. Crédito de foto: Discott

Estatuas (en todo Sudáfrica)

La importancia de Mandela fue tal que todas las ciudades del país querían homenajearle. Calles, plazas, estadios, escuelas…a lo largo de la geografía sudafricana es fácil cruzarse con el nombre del ex presidente. Y, por supuesto, su figura ha quedado esculpida para la posteridad en diversas estatuas.

La más importante es quizás la de Pretoria, ubicada frente a la sede del gobierno. Nueve metros, 4,5 toneladas de bronce y con una pose sonriente, se ha convertido en uno de los monumentos más fotografiados por los turistas.

En Ciudad del Cabo se puede encontrar una escultura homenajeando a los cuatro Premios Nobel de la Paz que ha dado Sudáfrica: el propio Mandela, el también ex presidente De Klerk ─responsable de la excarcelación de Madiba─, el arzobispo Desmond Tutu y Albert Lutuli, ambos activistas en contra del Apartheid.

Estatua de Nelson Mandela en Pretoria

Estatua de Nelson Mandela en Pretoria. Crédito de foto: South African Tourism

Parque Nacional Kruger

En tu visita a Sudáfrica no puede faltar vivir la experiencia de safari… y el Parque Nacional Kruger es uno de los mejores lugares para ello. Mandela estuvo en él en diversas ocasiones, compartiendo noches a la luz de la hoguera en Varty Camp (Londolozi) y recorriendo sus caminos para descubrir la vida salvaje tan característica de su país.

En varios de sus discursos defendió la necesidad de proteger estos espacios naturales, señalando su importancia para el desarrollo no solo de Sudáfrica, sino de todo el continente. En la actualidad la mayoría de lodges y complejos cumplen una función esencial en el país, siendo un motor económico y trabajando en pos de la conservación de los parques nacionales.

León mostrando su poderío

León mostrando su poderío en el Parque Kruger. Crédito de foto: Londolozi

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