por Ricardo Dominguez en 6 agosto, 2018
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Ha sido tu sueño durante años y por fin lo has conseguido. A pie o montado en un 4×4 te ha llegado el momento de vivir un safari en primera persona y contemplar con tus propios ojos a todos esos animales que, hasta entonces, solo has visto en libros, películas y revistas.

Pero esto no es un documental: es la vida real y hay que tomar ciertas precauciones. Los animales que verás son totalmente salvajes y eres tú el que está invadiendo su espacio natural. Los peligros pueden ser reales ante la imprudencia de los viajeros y no todo está permitido en la sabana. Desde nuestra experiencia viviendo safaris alrededor de toda el África subsahariana, hoy compartimos 10 cosas que no deberías hacer en tu próximo safari africano.

1. Criticar al guía por no ver animales

África no es un zoo, los animales viven en total libertad dentro de los parques nacionales y las reservas protegidas y nadie puede asegurarte que verás leones, elefantes o leopardos ─por muy grande que sea su población. Los guías son experimentados profesionales capaces de rastrear a cualquier animal y siempre intentarán que puedas avistar el mayor número de especies posible.

2. Buscar siempre la mejor foto

No todo vale para sacar una foto. Un selfie cercano a ciertos animales puede irritarles y espantarles mientras que salir del vehículo para capturar un primer plano de un guepardo puede ser mortal. Es importante ser consciente de los peligros de la sabana y, en caso de estar muy interesado en la fotografía, apostar por un auténtico safari fotográfico.

El safari fotográfico es una de las opciones favoritas de los visitantes.

El safari fotográfico es una de las opciones favoritas de los visitantes. Crédito de foto: Londolozi

3. Creer que en África siempre hace calor

Este es un mito que es necesario desterrar. El tiempo en África ─al igual que en el resto de continentes─ dependerá de la zona que visites y la época del año en el que lo hagas. Los safaris suelen efectuarse durante las primeras horas del día, momento en el que las temperaturas son bajas.

4. Vestirte como un explorador del siglo XIX

Puede que te veas tentado de comprarte un gorro de explorador, hacerte con pantalones y camisas que nunca más utilizarás y calzarte unas botas para caminar por los más duros caminos de la selva. Si bien hay ciertos consejos estilísticos que seguir en un safari, no te obsesiones: ni necesitas una maleta repleta de ropa ni tendrás que hacer unas compras pre safari.

5. Pensarte que estás en tu casa

Por mucho que te alojes en campamentos y complejos de lujo, apenas vivirás unos días entre árboles, ríos y lagos. El territorio es el hogar de la vida salvaje de la región, a ellos les pertenece y serás tú el que deberá adaptarse a este entorno. Es importante comprender la función clave que el turismo tiene en África, apoyándola en su protección y desarrollo; y todo viajero que visita el continente debe ser parte de ello.

La sabana pertenece a su vida salvaje

La sabana pertenece a su vida salvaje

6. Ser un sabelotodo

Por mucho que sepas sobre África, fauna y vida salvaje, probablemente los guías y rangers de safari sabrán más. Muchos de ellos llevan toda su vida profesional viviendo entre las sabanas de África, salen cada día a disfrutar de los animales y los terrenos colindantes y han estudiado para conocerlo todo sobre la vida salvaje. No tengas miedo de preguntar, los guías buscan personas curiosas con las que compartir su conocimiento

7. Pensar que vas a contraer una enfermedad

Aunque la realidad es que el riesgo existe, tomando precauciones no tendrías que tener ningún problema en este sentido. La malaria es la enfermedad más común al realizar un safari, pero solo la hembra de un determinado tipo de mosquito es capaz de transmitirla. En el mercado existen diversas pastillas para prevenir sus efectos, mientras que, diagnosticada a tiempo, es una enfermedad totalmente curable.

8. Salir a la sabana por la noche por tu propio pie

La mayor parte de los depredadores actúan por la noche. Las temperaturas son más bajas y sus posibilidades de esconderse y atacar así q sus presas aumentan. Por ello los safaris nocturnos son una gran oportunidad de ver a algunos de los grandes carnívoros en acción. Eso sí, que no se te ocurra salir solo cuando haya caído el sol: podrías convertirte en una presa fácil para leones, hienas o leopardos.

La noche, territorio de los grandes depredadores

La noche, territorio de los grandes depredadores

9. Esperar un ritmo de vida «habitual»

La sabana tiene sus propios ritmos y aquí la vida transcurre con unos tempos distintos. Te levantarás pronto ─muy pronto─ para capturar las primeras luces del día, pero luego tu día transcurrirá con la clásica calma africana. No olvides que eres tú quien debe adaptarse y, una vez hecho, podrás disfrutar de este nuevo ritmo de vida.

10. No tener una mente abierta

Vas a ver cosas que nunca antes has visto. No importa que sea tu primera, segunda o tercera vez en un safari: África siempre te ofrece cosas nuevas. Asegúrate de viajar sin prejuicios y mantener una actitud positiva, curiosa e imaginativa. Fíjate en todos los detalles; déjate impresionar por aves, mamíferos y plantas; y disfruta de cada minuto en tu safari. Tu «yo» futuro te lo agradecerá durante toda la vida.