por Ricardo Dominguez en 10 octubre, 2018
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Namibia es inspiración pura. Es circular por carreteras eternas y pasar horas sin encontrar vida humana ─su densidad de población es la segunda menor del mundo─. Es el lugar donde el océano y el desierto se juntan. El país en el que las dunas superan los 100 metros de altura y sus colores cambian a lo largo del día. Es también el hogar del Parque Nacional Etosha, un paraíso de vida salvaje y hogar de elefantes, leones, leopardos y muchas más especies; de tribus milenarias como los Himba y de pequeñas ciudades de inspiración alemana.

Hace unos meses te traíamos una guía completa sobre Namibia. Hoy dejamos que, por una vez, sean las imágenes ─y no las palabras─ las que tomen el control de nuestro blog.

La alarma suena a las cinco de la mañana. Pero cuando comienzas a ascender las dunas y apreciar los primeros rayos de sol del día, te das cuenta de que sacrificar un par de horas de sueño en Namibia vale la pena. Te lo cuento en este relato.

La mejor forma de recorrer Namibia es alquilando un 4×4 y recorriendo sus eternas carreteras. Las distancias son largas, pero las experiencias que vivirás en él, los paisajes y los lugares a los que llegarás se grabarán eternamente en tu memoria.

Skeleton Coast (Costa de los esqueletos) toma su nombre del gran número de barcos que han naufragado en sus costas. Una escena que ejemplifica el contraste puro entre las aguas del océano atlántico y el desierto del Namib.

No encontrarás nada parecido al cañón del Río Fish en todo el continente africano. Si solo estás de visita, lo ideal es parar en su mirador principal y dejar que tu mirada se aventure entre esta inmensa formación geológica, mientras que los más valientes encontrarás diversas rutas a lo largo del cañón.

Y hablando de valientes… ¿te atreverías a surfear sobre la indómita arena de Namibia? A lo largo de tu viaje encontrarás distintos lugares donde podrás practicar este deporte y descargar adrenalina.

Si las luces del amanecer son mágicas, tendrás que esperar a ver las noches. La escasa contaminación lumínica del país hace que sea posible disfrutar de un cielo totalmente despejado, pudiendo ver las estrellas como pocas veces las has visto.

Los Himba son una etnia semi-nómada que habita en la zona norte del país. Todavía es posible encontrarlos conviviendo en pequeñas aldeas y manteniendo su estilo de vida tradicional, basado en la caza y la recolección.

El Parque Nacional Etosha es el lugar al que ir a la hora de vivir tu aventura de safari en África. Con una extensión de 22.270 kilómetros cuadrados, en él vivirás encuentros con leones, leopardos, elefantes y rinocerontes, entre muchos otros animales.

Rodeado por algunas de las dunas más altas del mundo, este valle conserva un gran número de acacias. A pesar de que murieron hace más de 600 años, están han permanecido en el lugar y ofrecen una de las imágenes más icónicas de Namibia.

Y precisamente en los alrededores de Deadvlei encontrarás la Duna 45. Sus 180 metros de altura son los más fotografiados del país y normalmente los viajeros optan por ascenderla en las primeras horas del día, contemplando el amanecer desde ella.

Prepara tu cámara y captura Namibia con tu objetivo

Namibia es un país para explorar en el sentido más amplio de la palabra. En él no encontrarás grandes ciudades, sino que su indómita naturaleza irá apareciendo ante ti a través de viajes sobre cuatro ruedas, rutas senderistas y safaris. En Rhino Africa hemos recorrido los desiertos, costas y sabanas de Namibia y estaremos encantados de ayudarte a planificar tu aventura.